Entre Rusia y Occidente político se vive una época de heladas. Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, las relaciones —que ya estaban enfriadas— han alcanzado un mínimo histórico y parecen irreparables a largo plazo. No obstante, es necesaria una nueva arquitectura de seguridad que incluya a Rusia. Dada la extensión de Rusia y su situación geográfica, no hay forma de evitarlo.

La Sra. Krone-Schmalz ofrece un análisis implacable de la evolución hasta la fecha. ¿Cómo se ha podido llegar a esta situación, cuando la confrontación Este-Oeste parecía superada a finales de los años 80 del siglo pasado? ¿Cómo se puede detener la espiral de escalada? ¿Qué papel puede desempeñar la diplomacia? ¿Qué perspectivas son concebibles? ¿Cómo podría ser un escenario de salida que no se mueva en las categorías de ganadores y perdedores? En una sociedad con estructura democrática debe poder debatirse sobre todas estas cuestiones existenciales, con el fin de aumentar las posibilidades de llegar a soluciones viables. En este sentido, también influyen la cobertura mediática y el uso del lenguaje. ¿Qué peligros acechan al pensamiento democrático cuando, en la percepción de una gran mayoría de la población, los debates no son precisamente bienvenidos?